Un aspecto que no deja de llamar la atención en el último tiempo -y probablemente influido por las protestas- es la recurrente afirmación de que el paÃs se encuentra en crisis, sea ésta de representación polÃtica, institucional o en general del modelo. Algo asà como si de la noche a la mañana, el paÃs restara legitimidad al orden institucional en que se desenvuelve a diario y extrañara otros tiempos.

















Sebastián Piñera llegó a La Moneda, porque supo distanciarse de los partidos de la Alianza y puso temas sobre la mesa que interesaban a la gente. Si hubiera seguido la lÃnea que preferÃan los lÃderes de los partidos de la Alianza, no hubiera alcanzado una mayorÃa. Al renunciar a su promesa de eficiencia para buscar infructuosamente formar un gabinete con mejores habilidades polÃticas, el Presidente no ha podido recuperar los niveles de aprobación que tuvo en los primeros seis meses.
"Si por esas cosas de la vida, usted es sorprendido manejando con una molécula de alcohol, le caerán las penas del infierno. Pero en cuestiones como violar los DD.HH., tomar decisiones desastrosas o arruinar un colegio, el precedente es elocuente: nadie asume nunca la responsabilidad". No hubo nadie que asumiera en Chile responsabilidades polÃticas por las violaciones a los DD.HH. cometidas en dictadura.
Estamos viviendo justo en esa raya que divide una época con otra en las lÃneas de tiempo, que se usan para enseñar historia en los colegios. En estos tiempos, esa idea de vivir un "transcurso histórico", de estar en el ojo del huracán de los acontecimientos humanos, tiene más sentido que en otras épocas en que algunos, intentaban infructuosamente de forzar la porfiada historia según su voluntad personal.
El rechazo a discutir en el Senado una ley sobre el aborto terapéutico representa, a mi juicio, una lucha estéril por parte de la Iglesia y del mundo conservador por impedir la secularización definitiva de la sociedad; vale decir: el fin de la tutela de la Iglesia sobre la vida de las personas, y la independencia del poder polÃtico respecto al poder eclesiástico.
El asesinato del joven Daniel Zamudio no ha dejado a nadie indiferente. Experimentamos una vez más cómo la violencia, que acompaña siempre a la intolerancia, es capaz de matar. Exterminar con alevosÃa merece la más dura pena aplicable por la justicia. Golpear hasta dejar casi muerta a una persona por su condición de homosexual -esto es discriminar mortalmente a alguien por su condición sexual-, es aún más grave, es señal de una enfermedad social...
Las redes sociales son una poderosa innovación tecnológica y social. Inicialmente son expresión de una fenomenal nueva forma de democracia digital y electrónica que prometÃa formas noveles de participación e igualdad. Inicialmente estas innovaciones son muy constructivas, ya que su partida está siempre liderada por las elites culturales que son capaces de acceder a las tecnologÃas por sus altos precios al inicio. Luego se masifican y se degradan.
Es sorprendente la virulencia con que está ocurriendo la polÃtica, que no respeta ni el sacrosanto mes de febrero, tiempo de playas, festivales, campings y vacaciones. Quienes somos algo mayores recordamos los tiempos en que hablar de polÃtica no era una blasfemia ni un exabrupto. Cuando se cotejaban las opiniones, se escuchaba, se rebatÃa y se argumentaba.
La crisis actual de la polÃtica es triple: de representación, de participación y de legitimidad. La clase polÃtica ha puesto en marcha un conjunto de reformas económicas y polÃticas que tienen como objetivo ajustar la relación permanente entre polÃtica y sociedad; y de ese modo, superar la coyuntura de malestar que se ha instalado en el Chile de hoy.
Aunque el 2012 ya se inició cruzado por los incendios forestales que afectan el paÃs, no podemos dejar atrás todo lo que ocurrió el 2011, permitiendo que el humo y la mala memoria se lleven los acontecimientos ambientales del año que terminó sin hacer una evaluación. El 2011, será el año de las movilizaciones ciudadanas, las que se iniciaron con las protestas por el alza del gas en Magallanes.











